Tenía algún tiempo deseando viajar a Laos; finalmente, en el otoño de 2012 visité este hermoso país que ofreció más de lo que esperaba. Lo mejor fue Luang Prabang, una vez un reino, a menudo llamado "Shangri-La", con templos budistas del siglo XVIth y gente muy amable. Antes del amanecer y en silencio, monjes y novicios recorren en fila la calle principal para recoger la ración diaria de arroz.
Otro lugar encantador fue Luang Namtha, en el norte de Laos y cerca de la frontera con China. Allí la vida transcurre lentamente, la gente disfruta cada día, las casas no tienen números, ni cerraduras; todos se conocen; un lugar donde sientes como que has retrocedido en el tiempo.



















































