2009- Con un buen plan de viaje y un modesto conocimiento de francés, llegué a Marruecos un día a fines de verano. Mi viaje en este país fue fascinante, comencé en Casablanca a orillas del Océano Atlántico, luego viajé por las montañas Atlas, el corazón de Marruecos, y por último, al desierto del Sahara. "Mayor Lawrence, ¿qué es lo que le atrae personalmente al desierto?" "Es limpio" respondió Lawrence de Arabia".
En Casablanca, mientras visitaba la Mezquita Hassan II, escuché que su ubicación sobre el océano fue elegida por un antiguo verso que dice: "El trono de Dios estaba sobre agua".




























































